Feminismo, no es solo una palabra…….
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Es todo un concepto cultural e histórico
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En búsqueda de la igualdad de género
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De los derechos humanos y sociales
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Incluye género, sexualidad, raza, clase, físico o origen étnico
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No al patriarcado, machismo y violencia
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“Por y para todas las mujeres y niñas”
Esta semana inicia la “Semana de la Mujer”, que finalizará el 8 de marzo con el “Día Internacional de la Mujer”, por lo que desde redacción de Capital2020, queremos iniciar con el concepto y referencias del “feminismo” que es un movimiento que adopta diferentes formas en el camino hacia la igualdad de género, basado en la creencia de que todas las personas, independientemente de él, deben tener los mismos derechos y oportunidades. Empecemos……
¿Qué es el feminismo?
Una guía sencilla sobre un tema a menudo incomprendido: conoce la lucha de las mujeres por la igualdad y lo que significa para los movimientos feministas actuales.
El feminismo no tiene un reglamento oficial. No hay jerarquía, órgano de gobierno ni reuniones formales.
El feminismo es un movimiento que adopta diferentes formas en el camino hacia la igualdad de género. Está conformado por personas como tú, por defensoras de los derechos de las mujeres a lo largo de muchas generaciones, y por los contextos en los que vivimos. De hecho, hay quien habla de “feminismos”.
El feminismo, con sus interminables evoluciones, persigue un objetivo: empujar a las sociedades hacia la igualdad para todas las mujeres y niñas y, a la vez, crear un mundo más igualitario para todas las personas.

¿Cómo se define el feminismo?
El feminismo es la creencia de que todas las personas, independientemente de su género, deben tener los mismos derechos y oportunidades.
Así de sencillo. Para todos los diferentes tipos de teorías y prácticas feministas —para todas las diferentes escuelas de pensamiento político, económico y social— el principio básico del feminismo es la igualdad.
En el feminismo interseccional actual, nos referimos a igualdad para todas las personas con independencia de la identidad de género, la sexualidad, la raza, la clase, la capacidad física o el origen étnico.
¿Quién es feminista?
Una persona feminista es alguien que defiende la creencia de que todas las mujeres y niñas deben tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres y actúa con base en dicha convicción. Cualquier persona puede ser feminista.
Las personas también pueden tener diferentes motivos para ser o convertirse en feministas. ¡Nunca es demasiado tarde! Como sucede con cualquier etiqueta, algunas personas se proclaman feministas con orgullo, mientras que otras pueden tener valores feministas pero deciden no usar la etiqueta. Además, al contrario de lo que ocurre con los estereotipos, el hecho de odiar a los hombres no convierte a alguien en feminista.
“Es importante involucrar a los jóvenes, especialmente a los niños,
para que realmente defiendan el liderazgo feminista y luchen por la igualdad de género y
la realización de todos los derechos humanos” - Ishaan Shah.

Perspectivas feministas: ¿a qué se refiere?
Utilizar una perspectiva o un prisma feminista implica abordar un tema, cualquiera, teniendo en cuenta las dinámicas de género que entran en juego en la vida de las mujeres: las interacciones sociales, políticas y económicas que tienden a favorecer a los hombres frente a las mujeres. Supone preguntarse cómo podemos abordar esa dinámica de poder para lograr una mayor igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres y las niñas.
¿Por qué adoptar un prisma feminista? Porque históricamente (y en la actualidad), las reglas y normas de muchas sociedades han sido creadas e implementadas por y para los hombres. Eso es patriarcado y alimenta la desigualdad de género.
Las perspectivas, necesidades y preferencias de los hombres configuran muchos de los sistemas, leyes y normas —formales e informales— que rigen nuestras vidas: la forma en que la investigación médica se lleva a cabo en torno a promedios masculinos, el modo en que se ha entrenado la IA con conjuntos de datos con sesgo de género o la menor (o nula) remuneración por el trabajo de cuidados y otros empleos considerados “femeninos”.
Esta dinámica de poder desigual inclina la balanza a favor de los hombres y niños. Un enfoque feminista analiza quién tiene poder y quién no, y por qué.
¿Cómo es el feminismo en la práctica?
Practicar el feminismo significa, en primer lugar, incluir a las mujeres y las niñas en la toma de decisiones, de modo que puedan asumir un papel de liderazgo en los asuntos que les atañen. De hecho, muchos movimientos de mujeres, incluido el sufragista, han surgido de la negación de la independencia de las mujeres.
Tomemos como ejemplo el trabajo de cuidados. Las personas que se dedican a atender las necesidades de otras personas —infancias y personas de edad, en los hogares y las comunidades— sostienen nuestras sociedades y economías en beneficio de todas las personas. Mirar a través de un prisma feminista el trabajo de cuidados significa percatarse de que la mayoría de estas responsabilidades recaen sobre las mujeres y niñas, a menudo sin remuneración y, en ocasiones, en detrimento de otras oportunidades personales y profesionales.
Practicar el feminismo significa reconocer el valor del trabajo de cuidados (que representa el 40 por ciento del producto interno bruto en algunos países) y garantizar que esas mujeres puedan influir en las políticas gubernamentales y de empleo relacionadas con su labor. Dicho de otro modo, una perspectiva feminista garantiza que las políticas tengan en cuenta las necesidades de todos los géneros por igual.
Las mujeres marchan por la igualdad de derechos
Durante siglos, las mujeres han luchado por la igualdad de derechos, oportunidades y libertad. De las sufragistas a las activistas digitales, cada generación la expandido los límites, derribado obstáculos y se ha negado a retroceder. Hay una buena cronología desde 1848 hasta la actualidad.
El feminismo en la historia y en las diferentes culturas
A lo largo de la historia, los movimientos feministas han luchado por los derechos de las mujeres, la justicia y la igualdad en todas las regiones y culturas.

Los primeros movimientos feministas tenían sus raíces en los movimientos de descolonización e independencia. El feminismo no fue un impulso aislado en pro de los derechos de las mujeres; criticaba la extracción y ocupación coloniales y supuso la adopción de una perspectiva feminista frente a las luchas raciales.
Existen muchos ejemplos inspiradores: desde las reformas feministas y sociales en la India previa a la independencia, que establecieron leyes para proteger los derechos de las viudas y la educación de las niñas en el siglo XIX, hasta la Sudáfrica posterior a la independencia, donde la liga de mujeres bantúes se convirtió en 1918 en la primera organización defensora de los derechos de las mujeres negras, pasando por los disturbios de las mujeres de Aba en Nigeria, que consiguió reformar los impuestos injustos en 1929.
En el siglo XIX, mujeres de distintas partes del mundo, comenzando por Nueva Zelanda en 1893, lucharon y obtuvieron el derecho a votar en las elecciones nacionales. En los Estados Unidos de América, la primera oleada de feminismo estuvo vinculada al movimiento sufragista.
Los movimientos de liberación de las mujeres de los decenios de 1960 y 1970 ampliaron aún más las oportunidades de las mujeres en la educación, el trabajo y la vida pública. En el decenio de 1990, el feminismo interseccional llamó la atención sobre la forma en que los efectos del sexismo se interrelacionan con el racismo, el clasismo, el capacitismo, la homofobia y otras formas de discriminación, y los vuelven más graves.
Hoy en día, el feminismo sigue apoyándose en la interseccionalidad para hacer frente a problemas persistentes y nuevos: agresiones sexuales y burlas sobre el físico, homofobia y transfobia, así como el abuso digital, que ha desatado nuevas formas de violencia.
¿Por qué seguimos necesitando el feminismo?
El feminismo no ha perdido ni un ápice de pertinencia.
En todo el mundo, muchas mujeres y niñas siguen careciendo de derechos humanos básicos. Las cifras son escalofriantes:
• una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual a lo largo de su vida;
• una de cada cinco niñas se casa antes de cumplir los 18 años;
• seis de cada diez femicidios son cometidos por la familia o la pareja de una mujer o niña.
Algunos de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo —paz y seguridad, migración o violencia extrema— afectan a las mujeres y niñas de manera diferente (a veces más directa) que a los hombres y los niños. La inversión insuficiente en datos de género, un problema crónico, también dificulta la lucha contra estas desigualdades.
¿Existe una reacción contra las mujeres?
En la actualidad, el movimiento feminista se enfrenta a grandes oleadas de oposición. Algunos países que habían logrado avances —como la paridad de género en el liderazgo político y en los derechos reproductivos— están experimentando una reacción antifeminista que amenaza con hacer retroceder los avances en el ámbito de los derechos de las mujeres. Una investigación reciente de ONU Mujeres pone de manifiesto que esta reacción va de la mano del auge de movimientos antidemocráticos que están socavando los derechos humanos y el Estado de derecho en todo el mundo.
Entretanto, la financiación destinada a organizaciones de mujeres ha experimentado drásticos recortes en los últimos años, justo cuando activistas, periodistas y supervivientes denuncian un aumento de las amenazas a su seguridad y la de sus familias.
¿Cómo puedo ser feminista?
Los movimientos de defensa de los derechos de las mujeres necesitan aliadas y aliados. ¿Quieres involucrarte? He aquí cómo puedes empezar:
• Aprende: aumenta tus conocimientos sobre la igualdad de género. Explora los amplios recursos que ofrece ONU Mujeres, incluidos nuestros documentos explicativos de fácil lectura o nuestros informes con investigaciones más profundas, como el Panorama de género que publicamos anualmente.
• Analiza con una perspectiva feminista los temas que te preocupan: ¿qué relación hay entre el género y el cambio climático? ¿Qué significa ser mujer o niña en Internet? ¿Tienen las mujeres pleno control sobre su futuro, o incluso sobre su cuerpo? ¿Por qué las mujeres ganan menos que los hombres? ¿Por qué hay menos mujeres en campos como la ciencia, los medios de comunicación y la política? Piensa en los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres y niñas en el lugar donde vives.
• Encuentra o crea una comunidad: la historia del feminismo demuestra lo poderosas que somos cuando trabajamos juntas. Busca organizaciones locales o en Internet que se ocupen de los temas que te preocupan. Ya se trate de la seguridad en los espacios públicos y los hogares, la igualdad de género en los deportes o la programación informática, el derecho a votar o el derecho a presentarse a las elecciones, una óptica feminista nos ayuda a ver soluciones más holísticas a problemas complejos. Las organizaciones dirigidas por mujeres suelen impulsar a la sociedad, incluso cuando las instituciones políticas no lo hacen.
• Involúcrate en iniciativas de promoción: insta a las personas responsables de tomar decisiones en Gobiernos, instituciones y empresas a que inviertan en oportunidades para las mujeres, protejan los derechos de las mujeres y adopten medidas para acelerar la igualdad de género.
Las personas feministas han protagonizado momentos decisivos en las Naciones Unidas desde su fundación, como el reconocimiento de que los derechos de las mujeres son derechos humanos, y la creación de ONU Mujeres hace 15 años. ONU Mujeres apoya los movimientos de mujeres de todo el mundo en defensa de los derechos y el empoderamiento de TODAS las mujeres y niñas.

Imagen-portada: Grupo Mujeres-Composición redacción Capital2020/fotoONU-mujeres
Fuentes e Imágenes: ONU-Mujeres/ONU/Unesco/Unicef/












