El 30 de enero se celebra en el mundo el “Día Internacional del Croissant”, con el objetivo de destacar un delicioso producto de la vienesería y repostería, que es muy popular en todos los hogares, tanto para los pequeños como para grandes.
Para disfrutar en cualquier momento del día........
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De crujientes, de diversos sabores o rellenos
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Los croissants, crussants, crusants, medias lunas o cornets
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Desde 1689 son parte de la vienesería y rebostería
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De origen en Viena, son parte del mundo actual
El 30 de enero se celebra en el mundo el “Día Internacional del Croissant”, con el objetivo de destacar un delicioso producto de la vienesería y repostería, que es muy popular en todos los hogares, tanto para los pequeños como para grandes, acogido a todos niveles y sociedades, gracias a su exquisito sabor, su atractivo aroma y la textura crujiente, que se puede disfrutar en cualquier momento del día, y en varios sabores por elaboraciones internas como externas.
Es incierto de donde sale y desde qué año se celebra este día internacional; Desde Capital2020, creemos que posiblemente desde algún gremio de pasteleros o panaderos europeos (seguramente de Austria, Francia, Italia o Cataluña).
El que tenemos todos claro, se que se una pasta o pastel en forma de luna en cuarto creciente elaborado como base, con pasta de hojaldre o con pasta preparada con levadura, harina, leche y mantequilla, que según el país tiene varias denominaciones: Croissant, crussant, crusant, media luna, cornet, etc... y que su nombre de origen se relaciona con “creciente” y “cornete” (originalmente Hörnchen).
El Origen

Es considerado el “pastel vienés” que se elaboró en 1689, en recuerdo de la victoria austríaca al asedio de Viena de los otomanos (turcos), con alusión a la enseña turca de la "media luna". Mas tarde, en torno al 1840, las vieneseries aparecieron en París por mano de Augusto Zang, un oficial austríaco que, junto con obreros panaderos vieneses, abrió una panadería donde fabricaba un pan fermentado por la primera vez únicamente con levaduras. Este nuevo tipo de panificación tuvo un suceso inmediato y se extendió bajo el nombre de "pan vienés".
Otro mito o historia recoge que fue Maria Antonieta, que era austríaca, y probablemente disfrutaba de los “kipferl” podría haber jugado un papel en la introducción de esta delicia a la corte y el alta sociedad francesa, ayudante a popularizándolos cuando se casó con Luis XVI.
Seguramente, cualquiera de estos dos vínculos con París, ha llevado a creer que el origen del “Croissant” es francés.
La receta profesional del Croissant clásico actual
Ingredientes
- 1,4 kg de harina de trigo
- 2 cucharadas de sal fina
- 115 gr de leche en polvo
- 450 gr de azúcar
- 450 gr de mantequilla
- 29 gr de levadura
- 3 tazas de agua
- 850 gr de pasta para empastar

Preparación
1.- Mezcle bien la harina, la sal y la leche en polvo. Agregue los demás ingredientes y amase durante diez minutos hasta lograr una buena elasticidad.
2.- Coloque la masa enharinada y con ella forme un rectángulo de 20 x 40 centímetros.
3.- Cubra una tercera parte de la masa con la pasta para empastar. El Empaste consiste en una mezcla de toda la materia grasa con parte de la harina total empleada. Debe poseer la misma consistencia que la masa elaborada con los ingredientes, ya que si está demasiado duro romperá la masa; y por lo contrario si está demasiado blando se escapará de la misma.
4.- Déle una vuelta sencilla, extienda la masa y forme un rectángulo de 80×40 cm, déle una vuelta doble y extienda otra vez, hasta conseguir un grosor de medio centímetro.
5.- Corte tiras longitudinales de 18 centímetros de ancho, luego corte con triángulos y forme los croissants.
6.- Ponga en fermentación y deje reposar la masa para que se enfríe y aumente su tamaño durante treinta minutos.
7.- Brille con huevo batido y hornee durante 15 minutos a 250 grados.
Esta receta tiene un tiempo de preparación de media hora como máximo si tiene a mano todos los ingredientes.












